jueves, 22 de enero de 2026

El Cadáver Político de la Ilusión Democrática en Washington

 Por: Soc. Kelly J. Pottella G.

El destino de María Corina Machado en los pasillos de Washington ya no se rige por la retórica de los valores liberales, sino por la física del poder y la urgencia de los recursos. En el actual orden de fuerzas fragmentadas, donde el control del flujo energético prevalece sobre la narrativa de la libertad, Machado ha transicionado de ser un activo geopolítico a un obstáculo para el pragmatismo imperial. La verdad desnuda es que Estados Unidos no busca «liberar» a la nación, sino administrarla como un activo estratégico bajo custodia. La Ley BOLIVAR de 2024, diseñada originalmente para asfixiar financieramente al gobierno venezolano, ha sido neutralizada mediante un mecanismo de «blindaje de intereses nacionales» ejecutado fríamente desde el propio Despacho Oval.

La contradicción es tan flagrante como cínica. Mientras sectores del Capitolio instrumentalizan la imagen de Machado para captar cuotas electorales, la Casa Blanca ha implementado la Orden Ejecutiva 14373 del 9 de enero de 2026, que representa el acta de defunción de la autonomía política de la oposición. Esta orden institucionaliza los Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros, un mecanismo donde todo ingreso por la comercialización de hidrocarburos es redirigido a cuentas bajo el control absoluto del Tesoro de EE. UU. Con esta modificación, Washington le quita a la oposición cualquier capacidad de gestión real: se le permite mantener un título simbólico, pero EE. UU. retiene la gobernanza financiera mediante una «naturaleza custodial», tratando a la nación como un protectorado técnico.

El «Escudo Legal» de las licencias de la OFAC ha convertido a los actores civiles en figuras decorativas. El Ejecutivo estadounidense ha comprendido que puede asegurar sus cuotas de crudo —pactadas este enero entre 30 y 50 millones de barriles— mediante transacciones directas con el poder real, invocando la «Seguridad Nacional» para desaplicar las prohibiciones legales. En este tablero, la Guayana Esequiba emerge no como un territorio en disputa, sino como el nodo crítico de recursos que Washington aspira a gestionar bajo su propio control industrial y digital. El mensaje es brutal: el imperio no tiene aliados, tiene intereses; y si el interés nacional exige ignorar a los actores civiles para asegurar el suministro energético que mantiene la economía estadounidense a flote, lo hará sin pestañear.

El reciente recibimiento en el Capitolio no es un respaldo real, sino la máxima expresión de la hipocresía política; un «premio de consolación» simbólico mientras la misma administración que la recibe publica sus «365 victorias», donde presume la revocación del TPS para 500.000 venezolanos. El modelo de dominación norteamericano es implacable: premia a los vencedores y desecha a quienes solo acumulan derrotas. Machado hoy solo ostenta un galardón de cristal que intenta esconder una cadena de fracasos y un interés internacional que también naufragó. Es el epílogo de una estafa política que prometió una «libertad» que en realidad era una entrega de llaves al mejor postor.

Resulta revelador observar cómo los sectores de la oposición radical que promovieron el destrozo interno terminaron exportando su propia oscuridad. Aquellos «guarimberos» que ayer quemaban personas en las calles bajo el disfraz de la protesta civil, son hoy los mismos rostros que Washington clasifica como «peores criminales» y miembros del «Tren de Aragua» en sus decretos de deportación. Aquella violencia no convencional no se disolvió en la frontera; simplemente cambió de escenario, y hoy el imperio utiliza la Ley de Enemigos Extranjeros para expulsar a quienes antes financió como «luchadores por la libertad». El malandraje que asediaba comunidades chavistas hoy es una delincuencia transnacional que avergüenza a la venezolanidad honesta y trabajadora que ya estaba establecida en el exterior con dignidad.

Mientras esa diáspora de resentimiento busca nuevas víctimas, la verdadera unidad nacional se ha forjado en el suelo que ellos despreciaron. Quienes nos quedamos entendimos que la libertad es una construcción cotidiana y heroica de quienes levantamos el país en medio de sanciones criminales y ataques que buscaron el quiebre de nuestra estructura familiar. Nosotros, los que resistimos creativamente, somos la verdadera gente decente, los que nos dedicamos a construir sobre las cenizas que el extremismo dejó.

El mensaje final de Washington es de una frialdad matemática: el sistema prefiere un flujo constante de crudo bajo custodia del Tesoro que el riesgo de una democracia soberana que decida sus propios aliados. Machado queda así atrapada en su propia paradoja: es la líder de una esperanza que el imperio ya ha canjeado por 50 millones de barriles de seguridad energética, mientras el país real sigue su curso, ignorando los premios de consolación de quienes apostaron al colapso y terminaron convirtiéndose en el desecho migratorio de sus propios patrocinadores.

EEUU captura al presidente de Venezuela en operación militar con muertos y heridos

 

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Washington D. C.
Davos
Washington

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro fue capturado en un operativo militar por una unidad de las fuerzas especiales y de élite del Ejército estadounidense de la Delta Force.

La vicepresidente de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, la primera combatiente, Cilia Flores, fueron secuestrados por las tropas estadounidenses y no se tiene información de su paradero. Por tal motivo, la alta funcionaria exigió a Washington que entregue «prueba de vida» tanto del mandatario venezolano, como de su compañera.

Por su parte, el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, rechazó el «ruin y cobarde» ataque perpetrado este sábado en territorio venezolano por EE.UU. El jefe militar calificó la «criminal» agresión estadounidense como «el ultraje más grande que ha sufrido» el país suramericano, que, denunció, responde a «la insaciable codicia de nuestros recursos estratégicos». «Nos han atacado, pero no nos doblegarán», resaltó.

El Fiscal General de Venezuela, Tarek William Saab, condenó este sábado 3 de enero el «criminal ataque terrorista» perpetrado por la Administración de Donald Trump contra civiles que dejó víctimas mortales y heridos. Asimismo, exigió la liberación del Presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, a quienes considera secuestrados.

Trump anunció que su país bombardeó objetivos que considera legítimos dentro de Venezuela, después de decretar un bloqueo naval contra el país suramericano bajo el señalamiento no fundamentado de que esa nación habría «robado» crudo, «tierras y otros activos» a Washington, y que designara al Gobierno del presidente Nicolás Maduro como «organización terrorista internacional».

«EE.UU. han llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, quien ha sido capturado junto con su esposa y trasladado fuera del país. Esta operación se ha llevado a cabo en colaboración con las fuerzas del orden estadounidenses. Más detalles a continuación», informó el mandatario estadounidense, quien anunció que este sábado se hará una rueda de prensa a las 11:00 (hora local) en Mar-a-Lago.

Más tarde, Donald Trump, confirmó el éxito de la misión para capturar a su par venezolano, Nicolás Maduro, junto con su esposa. «Muy buena planificación y muchas tropas excelentes y gente estupenda», afirmó Trump. «Fue una operación brillante», agregó.

En medio de la situación, Jennifer Jacobs, corresponsal sénior de CBS News en la Casa Blanca, señaló que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha sido capturado por Delta Force (Fuerza Delta), una unidad de élite del Ejército de EE.UU. bajo control operacional del Comando Conjunto de Operaciones Especiales del Pentágono.

Caracas, la capital venezolana, sufrió varios ataques aéreos esta madrugada, que se registraron en puntos como Fuerte Tiuna y la base aérea La Carlota, y también los estados La Guaira, Miranda y Aragua, en el centro del país.

En videos de redes sociales se pudieron observar columnas de humo y varias detonaciones contra puntos del cielo caraqueño, que fue sobrevolado por helicópteros. De acuerdo a testimonios en la ciudad, los ataques han cesado pero se escucha el sobrevuelo de aviones caza.

Rodríguez también confirmó que los bombardeos han provocado la muerte de varios soldados venezolanos y de civiles que fueron víctimas de la operación letal ejecutada por el Pentágono, luego de meses de constante presión y amenaza militar desde el mar Caribe a través de una masiva presencia de tropas del Comando Sur en Altamar bajo el supuesto pretexto de la lucha contra el «narcoterrorismo».

Previamente Caracas señaló que la agresión de EE.UU. «amenaza la paz y estabilidad internacional, concretamente de América Latina y el Caribe, y pone en grave riesgo la vida de millones de personas», indica un comunicado oficial, donde se advierte que el objetivo de los ataques «no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la Nación».

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que fue capturado este sábado por las fuerzas estadounidenses durante el ataque lanzado contra el país suramericano, está siendo trasladado a la ciudad estadounidense de Nueva York, según fuentes de ABC News.

Presumiblemente, Maduro permanecerá allí retenido, en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, a la espera de juicio.

Previamente, la fiscal general del país norteamericano, Pamela Bondi, dijo que el mandatario venezolano y su esposa, Cilia Flores, que también fue capturada, «pronto enfrentarán la ira de la Justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses».